PRIMER DÍA DE RODAJE DE “DOS VACAS Y UNA BURRA”

PRIMER DÍA DE RODAJE DE “DOS VACAS Y UNA BURRA”

Jesús del Cerro, director de la película

Empezar el rodaje de una película es una ceremonia llena de rituales, solemnidad y, sobre todo, de nervios.  Dos vacas y una burra, además, se rueda casi íntegramente en Cantabria, lo que hace que a todos los preparativos haya que añadir el transporte del equipo y el material hasta allí.  Primero llegan producción, el director y el equipo de arte y, unos días más tarde, los jefes de equipo.  Los camiones, mientras tanto, van cargando en sus respectivas bases cámaras, atrezo, luces, equipos de sonido, generadores, trávelin y todo el material susceptible de ser usado en el rodaje: calefactores, ventiladores, mesas y sillas, ordenadores, impresoras, fotocopiadoras, material de oficina, botiquín, baterías, microondas, neveras, walkies y, así, hasta casi el infinito.

Mientras los camiones avanzan -lentos, pero sin pausa- como un organizado ejército, el equipo, que ya está en localización, comprueba los decorados, se aprueban el vestuario, el maquillaje y la peluquería y se hacen los últimos ensayos con los actores que acaban de llegar.  Los nervios, la emoción y la tensión van aumentando, cada vez queda menos tiempo y una mañana el despertador te despierta muy temprano: empieza el rodaje.

Has mirado el tiempo que va a hacer y te vistes adecuadamente, las jornadas de rodaje son largas y, haga frío, sol, llueva, nieve o truene, se rueda.  Unos días maquillaje repartirá crema solar y, otros, producción entregará parches térmicos, pero el rodaje nunca parará.  El primer día es un reencuentro de viejos amigos, la presentación de nuevos compañeros y el inicio de un viaje.  Dos vacas y una burra nos llevará, a más de sesenta personas de equipo, a un viaje por Cantabria pero, también, a un viaje interior que nos hará descubrir nuevas experiencias, recordar otras y, en definitiva, conocernos un poco más.  Viviremos tensiones y risas, compartiremos comidas, noches de frío y madrugones, nos calaremos cuando llueva y juntos afrontaremos problemas y encontraremos soluciones.  Seremos un equipo trabajando con el único propósito de hacer Dos vacas y una burra; y cuando un equipo trabaja unido es imparable.  El primer día es, y todos lo sabemos, solo el inicio; pero todos los caminos, por largos que sean, se inician con un pequeño primer paso.  El ayudante de dirección pide motor, la cámara rueda y yo, después de respirar profundamente y comprobar los encuadres, pido acción.  Empieza Dos vacas y una burra.